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viernes, 18 de diciembre de 2015

Reseña: Benjamin Clementine - At Least for Now

Benjamin Clementine - At Least for Now
Hace ya varias semanas que prometí dedicaría una reseña al álbum ganador del Mercury Prize a lo mejor de la música alternativa en las Islas Británicas.

Y ya que Everything Everything fueron ignorados en la lista de candidatos, al menos me complació saber que el mejor en la lista, At Least for Now, el debut de Benjamin Clementine, fuese el ganador de la noche. Aun con el premio en su vitrina, Clementine sigue siendo un desconocido de este lado del Atlántico, y a pesar de que hoy es una sensación en Europa, hace poco más de un año era un desconocido, un músico londinense tocando en los buses y parques de París. La vida de Benjamin ha dado varios giros, desde encontrarse en un bus en Francia con Jools Holland, el anfitrión de un talk show a lo Jimmy Fallon, pero Británico. Holland le gustó el potencial del chico y lo llevo a debutar en su programa, donde un descalzo Benjamin Clementine acompañado de un piano, asombró a todos con dos poderosas interpretaciónes.


Los elogios no tardaron en llegar. Momentos después de su exitosa presentación, Clementine se encontró tras bastidores con uno de los otros invitados del programa, quien lo felicitó y lo hizo prometer no dejar el camino de la música. Ese invitado era Paul McCartney. Pronto otros artistas de la talla de Björk o David Byrne se sumarían a su club de fans. No fue de extrañarse que pronto Clementine obtuviese un contrato con el sello Virgin EMI.

La comparación a la que con más frecuencia se apegan los críticos para describir la música de Benjamin Clementine es Nina Simone. Y al ver sus composiciones musicales y la forma que el artista juega con la voz, la aglomeración de palabras que lo obligan a acelerar su paso y dejar la música tratando de alcanzarlo, así como un aura de misterio que cubre la presencia de Clementine hacen de esta una comparación "spot-on". Sin embargo, Clementine atribuye una presentación televisiva de Antony Hegarty interpretando Hope There's Someone allá por el 2004 cuando salió I Am a Bird Now, como uno de los momentos que definieron su sonido. En aquel entonces, Benjamin era un adolescente, y aun no había ocurrido el misterioso conflicto que lo llevo a separarse de su familia y tomar la decisión de volar hacia París con el dinero suficiente para el pasaje, mintiendolé al chofer del autobus al aeropuerto de Gatwick que iba a ver a sus familiares enfermos, cuando en realidad buscaba alejarse de ellos. Se supone que los años que vivió en París no fueron tan malos como se podría esperar, pues el talentoso músico pronto se gradúo de tocar tiempo completo en la calle, a tocar en fiestas y bares. Clementine llevaba dos años de vivir en un motel cuando se encontró con Jool Holland. El mismo Clementine no le gusta tocar estos años de su vida, temiendo que su historia opaque su música, pero esta vive por sí sola.


El último momento (o el primero más bien) que parece haber formado a Clementine fue de niño, cuando una compañera de la escuela llevó un teclado de juguete. Benjamin lo tomó prestado (sin permiso) por esa tarde que recuerda como uno de los días más felices de su vida. Benjamin devolvería el piano al día siguiente y se ganaría una sesión de detención. Benjamin era rebelde en el sentido que se ausentaba de clase, pero lo hacía para irse a refugiar a la biblioteca y sacar libros al azar de las estanterías. Benjamin hoy juega con la idea de sacar un diccionario de varios volúmenes que explique que significan para él las palabras, y en At Least for Now, el álbum debut del artista, queda evidenciada su afición por la poesía, las palabras y los límites del lenguaje.

Hablando propiamente del disco, el sonido se puede definir como un pop sofisticado; el sonido de un artista y compositor con algo que decir y con arreglos musicales competentes para engalanar su mensaje. Y por su puesto, la voz profunda de Clementine que por sí sola no sería tan sorprendente, de no ser por la entrega particular de Clementine quien trae de vuelta el "alma" a la música soul. A través de las 11 canciones aquí incluidas, queda evidenciado que Clementine siente pasión por lo que hace, y que interpretaría sus composiciones con la misma intensidad tanto en los Brit Awards como en la estación del metro en los Campos Elíseos. Los invito a escuchar At Least for Now (no una, sino varias veces) y a estar atentos del futuro de este prometedor artista.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Reseña: Everything Everything - Get to Heaven


Se acerca el fin de año, y como cada diciembre toca repasar las docenas de álbums que he acumulado compulsivamente a lo largo de los pasados 12 meses.


(les recomiendo solo escuchar las primeras 11 canciones, el resto son de la versión DELUXE)

La obsesión es tal, que al final de año son muchos los discos que no llego a escuchar enteros siquiera una vez, y muchos más que no son analizados minuciosamente con múltiples reproducciones. Para empeorar las cosas, este año descubrí que Spotify ya está disponible para utilizarse en Honduras (esto sucedió allá por marzo), lo cual se tradujo a poder dar "previews" a discos de calidad incierta sin tener que cargar mi iPod o mi computadora. La situación se volvió algo más crítica durante los tres meses (tristemente ya acabados) en que gocé de Spotify Premium (¡pero basta!, que esto ya parece un anuncio publicitario). No podemos negarlo, este tipo de servicios han cambiado la forma en que consumimos música, a tal punto que este año mi iPod fue reservado casi exclusivamente para podcasts, generalmente escuchados en el tiempo de viaje entre mi casa y la universidad.

Hablo de todo esto previo a comenzar propiamente con la reseña, primero porque Get to Heaven de la banda británica EVERYTHING EVERYTHING cada vez se va consolidando como uno de mis favoritos de este 2015, pero también porque fácilmente pude haber ignorado su existencia, como lo había hecho desde su debut en 2010, de no haber sido por Spotify y su sistema de recomendaciones personalizadas. Everything Everything comenzaron allá por el año 2007, con sus primeros sencillos viendo la luz en 2008 y su debut Man Alive en el 2010. Desde sus comienzos la banda ganó admiradores por su particular estilo ecléctico. "No queríamos sonar como el cliché que esperarían de 4 tipos blancos de Manchester con guitarras" mencionó el bajista Jeremy Pritchard en una entrevista promocional para Man Alive. A medida que su presupuesto se los fue permitiendo (luego de un contrato con el ala británica de Geffen Records), la banda comenzó a agregar sintetizadores y capas de sonidos que llevarían a una injusta y negativa reseña de Pitchfork para su debut. Ian Cohen, uno de los grandes de la página web, destacaría su eclecticismo único, pero agregando que por algo ese sonido no se había intentado antes.

Citando entre sus influencias más importantes a Radiohead, Los Beatles, y al mismo nivel Destiny's Child, el sonido de Everything Everything es difícil de definir. En su momento NME los llamó "los nuevos Picasso del pop", la BBC los describió como "un disturbio en la fábrica de melodías" y como "Timbaland, si hubiese tenido un oído atento a Yes". Pero como los mismos integrantes de la banda admiten, lo que al final une sus distintas influencias que van del jazz al hardcore, es una afición por el buen pop. Siendo así, Pop es el término que mejor define a la banda Mancuriana, pero siendo este género hoy por hoy casi la definición de "genérico" (algo que seguro Víctor aprobaría), Everything Everything se destaca por su originalidad. Hay ciertos aspectos vocales que fácilmente podrían hacerme compararlos con Coldplay, pero escuchando los primeros adelantos del séptimo disco de la banda más famosa, me doy cuenta que hay formas de jugar con los collages sónicos en el pop-rock.

Aparte de su mezcla de sonidos, desde Man Alive la banda se caracterizó por letras distintas, con referencias múltiples a la cultura gamer. Su segundo álbum Arc, lanzado en 2013 es otro disco sólido, pero que no aportaba nada nuevo. Este año con Get to Heaven, la banda demuestra un proceso de maduración tanto en sus letras como en su música. En el primer aspecto, gran parte de las letras de Get to Heaven son sacadas directamente de los cables de noticias del año pasado, por lo que sobresalen las decapitaciones, los aviones desaparecidos y el ébola. En lo musical, el eclecticismo sigue, pero existe un orden lógico dentro del desorden característico.


Me es difícil resaltar algún tema en particular ya que a mis oídos cada uno trae cosas interesantes, aunque aun no compro del todo los momentos en que a Jonathan Higgs le da por querer rapear; me quedo con los falsettos tan odiados por Cohen. Regret es tal vez el mejor ejemplo del sonido de la banda. Una canción que demuestra que Everything Everything es como un Duran Duran "revamped" para el Siglo XXI (en fragmentos de Regret casi pareciese una colaboración con Simon Lebon), el camino que los Taylor y Lebon debieron haber seguido tras dejar su etapa más bailable, encaminandóse al sonido más maduro de The Wedding Album, y mucho antes de que la banda dejase se fuese, en palabras de Neil Young, oxidando en la irrelevancia musical. Spring / Sun / Winter / Dread es una canción existencialista que expande el pensamiento expresado en la línea de Time de Pink Floyd: "The sun is the same in a relative way, but you're older", y No Reptiles es otro momento reflexivo sobre la decadente sociedad británica que Higgs describe"como un niño gordo en un cochecito, que bien podría correr o disparar un arma".

El apocálipsis acecha en este disco, pero esta vez nos iremos bailando a lo Ian Curtis. - Diego